El email sigue siendo uno de los canales más rentables para un negocio pequeño, precisamente porque casi nadie lo usa bien. La mayoría envía o demasiado poco (nunca) o demasiado (spam constante). Esto es lo que funciona en el punto medio.
El asunto decide si se abre
Un asunto claro y concreto (“Tu cita del jueves”) abre más que uno que intenta sonar interesante a toda costa (“¡No te lo puedes perder!”). La curiosidad forzada cansa; la claridad genera confianza, y la confianza es lo que hace que se abra el próximo también.
Un email, una idea
Un email que anuncia tres promociones distintas a la vez normalmente no consigue ninguna. Es mejor mandar tres emails cortos y enfocados que uno largo que intenta venderlo todo de golpe.
Regularidad sin agobiar
Escribir una vez cada seis meses hace que el cliente ni se acuerde de quién eres. Escribir cada día hace que te den de baja. Un ritmo mensual o quincenal, con contenido que de verdad aporte (no solo “compra ya”), mantiene la relación viva sin cansar.
Un único botón de acción
Igual que en una web, un email con un único botón claro convierte mejor que uno con varios enlaces compitiendo. Decide qué quieres que haga quien lo lea, y quítale todo lo demás de en medio.
Si quieres que te ayudemos con tu estrategia de comunicación, pedínos una auditoría gratuita.
