La arquitectura web es cómo están organizadas y conectadas las páginas de tu sitio. Suena técnico, pero el efecto es muy práctico: una web bien organizada es más fácil de navegar para un cliente y más fácil de entender para Google. Una desordenada confunde a los dos.
La regla de los tres clics
Cualquier página importante de tu web debería poder alcanzarse en tres clics o menos desde la home. Si un servicio está enterrado a cinco clics de profundidad, ni los visitantes ni Google le dan la misma importancia que a lo que está en el menú principal.
Una página por tema, no un totum revolutum
Si ofreces varios servicios, cada uno debería tener su propia página, no todos mezclados en una única página de “servicios” genérica. Google necesita una página específica para poder posicionarla en búsquedas específicas — no puede posicionar bien un párrafo perdido dentro de una página que habla de diez cosas distintas.
Enlaza entre tus propias páginas
Si un artículo de tu blog menciona un servicio, enlázalo a la página de ese servicio. Si una página de servicio menciona un caso real, enlázala a tu portfolio. Estos enlaces internos ayudan a Google a entender qué páginas son más importantes, y ayudan al visitante a moverse sin tener que volver al menú cada vez.
Evita el contenido duplicado o casi idéntico
Tener varias páginas casi iguales compitiendo entre sí por el mismo tema confunde a Google sobre cuál debe mostrar, y suele acabar perjudicando a todas. Es mejor una única página fuerte y actualizada que diez parecidas y descuidadas — lo vimos de primera mano al ordenar nuestra propia web hace poco.
Si crees que tu web puede tener este problema, lo revisamos gratis.
